Contrato Social por la Educación

Cupos y Bomberos

Tiempos de escándalos, muertes cruzadas, funciones amenazadas. Momentos pantanosos que dificultan miradas serenas y hasta el fondo.

La crisis de los cupos se va cerrando con heridas y lecciones. Más allá del fraude sombrío y sus secuelas y oportunismos, vale la pena destacar la aparición de señales poco comunes de gestión gubernamental: poner la cara, destapar, pedir disculpas, rectificar, asumir los costos. Y persistir hasta acertar en la búsqueda de soluciones probadas contra el palanqueo y el maltrato en la asignación de cupos. El intento y la intención no pueden detenerse ahí.

Quedan varias tareas y desafíos. La calidad de todas las instituciones y las apreciaciones de las familias sobre los centros emblemáticos son temas que ya están en la mesa de trabajo. El valor de las calificaciones como único criterio de selección -conociendo el sistema de evaluación que padecemos- se posiciona también como un pendiente polémico. Cada tema ameritaría ensayos completos. Por ahora, colocamos un par de reflexiones respecto a las malas notas, los temidos "bomberos", aquellos que se escriben con rojo.

Las notas expresan los vacíos de calidad del sistema y de las escuelas, tanto o más que los vacíos en los estudiantes. Dejar la carga de las bajas calificaciones exclusivamente en hombros de los estudiantes no permite mirar responsabilidades de maestros, de instituciones, de políticas. Achica la complejidad de la calidad educativa. Los bomberos muestran dos caras. La una señala resultados de procesos pasados que, con frecuencia, se convierten en estigmas más que estímulo. La otra levanta alertas con sentido de futuro; advierte dónde es imperativo redoblar esfuerzos, hacia dónde atraer los mejores maestros y en qué espacio hay que aterrizar las experiencias de las instituciones de mayor calidad. Demandan acciones afirmativas, discriminaciones positivas, como se decía antes.

Si los bajos resultados de las evaluaciones sirven solo para penalizar o "ranquear", no han cumplido su gran cometido: proporcionar información válida y oportuna para tomar decisiones en pro del mejoramiento de los procesos de aprendizaje. Evaluar y calificar no son fines en sí mismos. Hay indicios de que al vértigo de las últimas semanas le suceda un fecundo y sostenido trabajo sobre el tema de fondo, la calidad de la educación, y mejor formulado aún, sobre el derecho humano a una educación de calidad para todas las personas. Una construcción que integre las diversas reformas en camino. Una construcción que integre al Ministerio con los otros.

Tiempos complejos. Tiempos para permanecer y profundizar. Tiempos técnicamente políticos, políticamente técnicos.

 

 

Contrato Social por la Educación en el Ecuador

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