Contrato Social por la Educación

‘La educación pública debe seguir el laicismo’

Entrevista a Francisco Cevallos Tejada, director de políticas públicas del Contrato Social por la Educación.

¿Qué cree que el Gobierno persigue al proponer que se incluya, de forma optativa, la materia religión en la Ley de Educación Intercultural?

Afortunadamente no fue aprobada por la Asamblea. Hacía una semejanza entre la religión y la moral. Es decir, ¿aquellos que no tienen una creencia religiosa significa que son inmorales? Fue una propuesta de la mayor tradición conservadora y va en contra de la Constitución.

¿Qué implica que la educación sea laica?

Significa que no existe ningún tipo de adoctrinamiento, proselitismo o incidencia de ninguna religión, al menos en las escuelas fiscales. Si alguien quiere recibir educación religiosa puede acudir a las parroquias, los centros evangélicos, las iglesias, etc.

¿Por qué se enseña religión en los planteles?

Hay una falsa creencia de que la religión es la solución para la “crisis de valores”. Se cree que la religión puede dar o encaminar esos valores, lo cual también es una concepción errada. Se ha demostrado que también existe inmoralidad dentro de las propias instituciones religiosas. Una persona no tiene más o menos valores por tener una creencia religiosa.

De haber prosperado esta propuesta presidencial, ¿qué efecto tendría en las instituciones educativas?

Las iglesias que tienen mayor capacidad entrarían con más fuerza en los establecimientos. Además, las personas que impartirían la asignatura de religión tendrían que ser reconocidas por el Estado con ciertas subvenciones económicas para dar ese tipo de clases. Eso a cambio de una exclusión muy fuerte a las minorías.

¿Por qué se generaría exclusión si era optativa?

Los estudiantes que no tengan esta religión mayoritaria terminarían siendo excluidas y estereotipadas. En el momento en que empezarían esas clases dividirían a los alumnos, a un lado los que van a la clase de religión y la minoría a otra clase. En el tema educativo no se pueden privilegiar las mayorías, el Estado está para respetar todas.

¿Qué otros efectos puede tener el hecho de proponer que la materia sea optativa?

En el momento en que las mayorías se imponen sobre las minorías, potencialmente, es un riesgo de que se convierta en un requisito. Así como pasó, por ejemplo, con el “aporte voluntario” de los USD 25, que daban los padres para la matrícula. Al inicio era voluntario y terminó siendo obligatorio. Ese era uno de los mayores riesgos de la propuesta.

Existen colegios que siendo laicos imparten clases de religión. ¿Qué debería hacer el Estado frente a esto?

Esa es una arbitrariedad. Las escuelas deberían esclarecer su oferta educativa. De esa manera, los padres que están de acuerdo con determinada doctrina deciden si inscriben o no a sus hijos. En las escuelas fiscales no debería pasar eso, porque debemos eliminar cualquier práctica religiosa, por ser escuela pública.

¿Qué papel juega la decisión del niño porque los padres no les preguntan en qué escuela quieren ingresar?

El interés superior del niño debe estar sobre todo, incluso por encima de lo que el resto de la sociedad piensa qué es mejor para el niño o niña. La Iglesia proponía que, en cambio, rija la patria potestad. Los colegios laicos no imponen una religión, para eso están las opciones privadas.

En esos centros, la materia de religión sí es un requisito.

Si opto por un centro religioso, esa asignatura es una de las condiciones que estoy aceptando. En el caso de las universidades católicas, no debería ser un requisito para pasar el año en vista de la poca oferta universitaria que existe.

 

 

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