Contrato Social por la Educación

Medidas que restringen el acceso a la universidad

El dramático impacto de las medidas que restringen el acceso a la universidad

La implementación de la prueba de aptitud para el ingreso a la Universidad, conocida como prueba ENES, habría impactado de forma negativa en las posibilidades de muchos jóvenes de acceder a la educación superior pública. Un estudio de Milton Luna y la Universidad Andina, cuantifica ese impacto. La opacidad con la que el Gobierno maneja las cifras ha afectado el trabajo de investigadores independientes, señala el catedrático Arturo Villavicencio.

09 de Enero del 2017

Redacción Plan V

Aunque el secretario René Ramírez, uno de los artífices de la educación superior, insiste en que ha aumentado la matrícula universitaria, hay estudios y cifras que evidencia lo contrario.

En efecto, mientras en declaraciones formuladas a los medios oficiales Ramírez sostuvo en 2015 que "actualmente tenemos 736.000 estudiantes matriculados en los 324 centros de educación superior en todo el país; además uno de cada dos estudiantes son la primera generación familiar que accede a la universidad, donde ahora existen becas y ayudas económicas que permiten que un joven estudiante no tenga que trabajar y estudiar a la vez, sino se enfoque a desarrollarse educativamente”, investigadores independientes, como Milton Luna, del Contrato Social por la Educación y la Universidad Andina, creen que, por el contrario, fenómenos como la implementación del Examen Nacional para la Educación Superior (ENES) de aptitud para el ingreso a la Universidad pública han disminuido el acceso de la población masculina, mestiza y urbana a los centros de educación superior del país.

En 2014, René Ramírez sostuvo que "en los últimos siete años se incrementó la matrícula universitaria en un 8%," y agregó que "el ingreso a las universidades de quienes integran el quintil más bajo de pobreza subió de 11% a 25%". En ese mismo año, Ramírez dijo que de los 530.000 estudiantes en las universidad, por lo menos 330.000 estudiaban en las universidades y escuelas politécnicas públicas.

Un examen polémico

El 28 de abril de 2014, Ramírez,  hizo un balance de los resultados preliminares del Examen Nacional para la Educación Superior (ENES) que tomó el 29 de marzo de ese año.

“Este es el examen más numeroso de la historia del país, en él participaron 250.994 bachilleres, el porcentaje de participación aumentó en ocho puntos porcentuales, ahora el ENES es universal y obligatorio”, dijo.

Según el secretario, el  85,64% del total de aspirantes aprobaron el ENES con una nota promedio de 710,9. Esto permitirá el acceso a 1.800 carreras, en universidades  e institutos públicos. También a 32 nuevas carreras en institutos técnicos y tecnológicos que implican un total de 8.300. Además, se entregaron 800 cupos en Yachay, Ikiam, UNAE y UniArtes.

Según Ramírez, se identificaron 264 estudiantes que superaron los 972 puntos y forman parte del Grupo de Alto Rendimiento (GAR). “Hay 94 estudiantes GAR más que en septiembre 2013 y tomando en cuenta que el corte aumentó 22 puntos”, señaló.

Según la información oficial, la educación municipal se destacó en esta jornada pues los postulantes provenientes de esos colegios alcanzaron un promedio general de 771,6 puntos.

Para el Gobierno, por lo menos 34 mil estudiantes que rindieron este ENES provienen de familias que reciben el Bono de Desarrollo Humano (BDH), ellos recibirán media remuneración básica unificada (RBU) durante la nivelación y una RBU desde primer nivel en adelante. "Habrá además 2.000 cupos con beca completa en universidades auto y co-financiadas destinados a igualar oportunidades de los estudiantes históricamente excluidos".

Pero, ¿son confiable estas cifras? El investigador Milton Luna cree que no. En un artículo que será publicado por la Universidad Andina, Luna cuestiona la entusiastas declaraciones del secretario Ramírez, con cifras de entre 2012 y 2014. El investigador cuestiona la opacidad del Gobierno en el manejo de este tipo de información, por lo que su investigación encontró una serie de dificultades. A las críticas contra la opacidad oficial se suma el ex presidente del Consejo de Educación Superior y ex rector del IAEN, Arturo Villavicencio, quien cree que la forma en la que el Gobierno impide el acceso a la información sobre estos temas tienen un motivo propagandístico y político.

A pesar de ello, Luna llega a una serie de conclusiones con relación al impacto que la prueba ENES puede estar teniendo en toda una generación de universitarios ecuatorianos, a los que la prueba de aptitud oficial ha complicado su acceso a la educación superior.

Uno de los indicadores de este fenómeno proviene del INEC,  que publicó que la tasa de matriculación en la educación superior cayó de 30,1% en el 2011, año en que se estableció la prueba de admisión, a 26,6% en el 2013. Según el INEC, hasta antes del advenimiento del Gobierno correísta, la tasa de matriculación en la educación superior, que había ido creciendo, de 25,1% en el 2007 a 30,1% en el 2011, bajó en 2013, pero no hay reportes oficiales de cuántos estudiantes que pasan el examen no logran ingresar a las universidades del Estado.

Y es que en el año 2010, la Ley de Educación Superior estableció que el ingreso a las instituciones de educación superior públicas estará regulado a través del Sistema de Nivelación y Admisión, y desde el 2011 se creó el Examen Nacional para la Educación Superior (ENES) como requisito. Se aprueba con 601/1.000, aunque para carreras como Medicina y Ciencias de la Educación se requiere 800.

El examen se toma en marzo y septiembre y si lo aprueban, entran a un proceso de postulación de carreras (hasta cinco). Desde hace varios años que la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE), denuncia que por lo menos 500.000 jóvenes se han quedado fuera de la universidad en tres años debido al sistema, pues el Estado no estaría garantizando los cupos para todos quienes se postulan.

Desde hace varios años que la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE), denuncia que por lo menos 500.000 jóvenes se han quedado fuera de la universidad en tres años debido al sistema.

Las conclusiones del estudio

Pero más allá de la retórica oficial, las conclusiones del estudio de Milton Luna revelan lo que parece ser un impacto negativo sobre los jóvenes de entre 18 y 24 que al terminar su educación secundaria no han podido llegar a la Universidad.

Luna coincide con el INEC que "hasta 2011 hubo un aumento importante en la matrícula universitaria. Sin embargo, desde 2012, en coincidencia con la implementación del SNNA y del ENES, hasta 2014, año de cierre de este estudio, hubo una baja fuerte, de 12 puntos, de la matrícula en las universidades públicas. Esto hace presumir la incidencia negativa del ENES en el acceso a la universidad" afirma el investigador, consultado por PLANV.

Luna destaca también que hasta 2011 "hubo un aumento significativo de matrícula para indígenas, mujeres y personas ubicadas en el quintil 1. Sin embargo, desde 2012 se registró una drástica reducción. Tales datos hablarían de un juego contradictorio inclusión-exclusión en las políticas educativas en un mismo gobierno. De 2007 a 2011 políticas inclusivas y de 2012 a 2014 políticas excluyentes, basadas en el modelo “meritocrático” del SNNA y del ENES", cuestiona.

Para el investigador, se debe analizar si el Bachillerato General Unificado (BGU), un sistema en los colegios que eliminó las tradicionales especializaciones, ayudó al ingreso de los jóvenes a las universidad. "Todo lo contrario, fue una causa para que muchos estudiantes, incluso los más “destacados”, los abanderados o los de puntajes altos tengan problemas, ya que la prueba siendo de razonamiento lógico descubrió las debilidades de un sistema educativo todavía sustentado en el memorismo".

Otro mito que cree que hay que desmontar es que fue la educación de cada colegio la que les facilitó, a quienes obtuvieron las mejores calificaciones en el ENES, esos resultados, pues "los estudiantes de los colegios que sacaron los más altos puntajes en el ENES señalaron que el BGU no les ayudó a obtener buenas calificaciones en la prueba. Así, los estudiantes de Tercero de Bachillerato del colegio Benalcázar, en un 78%, opinaron que el BGU no aportó para las buenas notas en el ENES. Los estudiantes del Colegio San Gabriel, en un 72%, señalaron lo mismo".

Pero, si no fueron los colegios quienes los prepararon, ¿quién lo hizo? Luna cree que "los estudiantes que obtuvieron los más altos puntajes en el ENES realizaron un curso pagado fuera de los colegios. Esa fue la versión de los estudiantes del colegio privado religioso San Gabriel y el colegio municipal Benalcázar, los dos de Quito, que fueron premiados públicamente por el Ministerio de Educación por obtener los más altos puntajes del ENES a nivel nacional".

Luna cree que "la preparación para el ENES fuera de los colegios se generalizó. Esto, a más de revelar la desconfianza de estudiantes y padres de familia en los colegios, señalaría la creación de espacios privados para dar cuenta de las políticas educativas".

"Los cursos privados de preparación para el ENES tuvieron un costo que no lo pudieron pagar estudiantes de bajos recursos económicos. Este hecho evidenció la tendencia hacia la exclusión del acceso a la educación de los sectores más pobres de la sociedad", señala Luna.

El investigador es categórico al afirmar que "el Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA) y el ENES dificultaron o impidieron el acceso a la universidad de los bachilleres de provincia, de zonas rurales y de sectores sociales pobres. El mayor impacto de la baja en las matrículas se experimentó en los sectores urbanos, mestizos y la población masculina".

La prueba de ello, para Luna, es que "la matrícula neta de hombres y mujeres en 2014 bajó a niveles previos a 2006". Luna cuestiona también la creación del el Grupo de Alto Rendimiento (GAR), conformado por los bachilleres que obtuvieron las más altas calificaciones en el ENES. En su opinión, "los estudiantes pertenecientes a este grupo obtuvieron reconocimiento social, político y económico. Fueron objeto de homenajes y de becas a las mejores universidades del mundo. Tal política “meritocrática” configuró simbólica y prácticamente un sistema educativo excluyente y elitista" asegura.

Milton Luna cree que el Grupo de Alto Rendimiento obtuvo reconocimiento social, político y económico, pero "tal política “meritocrática” configuró simbólica y prácticamente un sistema educativo excluyente y elitista"

Luna cuestiona también que "el objetivo más importante de los jóvenes, a partir de los estudios, es obtener un título universitario, pero no cualquiera sino el PhD, como el mecanismo que abriría mejores reconocimientos económicos y sociales. Esta visión cierra las puertas de la realización personal a otras opciones, como el estudio técnico y el trabajo. Con esto, contrariamente a la teoría de desarrollar capital humano para alimentar el cambio de la matriz productiva, quedó debilitada".

"El acento puesto en el PhD, sobre todo extranjero, así como el reiterado discurso a favor de la “mejores universidades del mundo” como destino de los “mejores” becarios GAR degradó el respeto colectivo por la universidad ecuatoriana" asegura.

En esto coincide Villavicencio, quien cree que se ha buscado señalar como objetivo de quienes entran a la universidad el obtener un doctorado en universidades del exterior, pero al mismo tiempo, se complica el acceso a los jóvenes a la universidad, lo que señala como una de las paradojas de este sistema.

Luna aplicó una encuesta a los bachilleres, en la que los estudiantes hombres obtuvieron puntajes más altos que las mujeres. Así mismo, los estudiantes de colegios privados y municipales tuvieron las más altas calificaciones. "Esto nos llevaría a concluir que los estudiantes de los privados y municipales pudieron acceder a la universidad con más facilidad. De esta manera, el ENES ratificaría y profundizaría la segmentación tradicional de la sociedad ecuatoriana, así como la exclusión de los sectores populares".

Otro tema que han señalado algunos actores de la educación es el problema de los cupos, que, señala Luna, no solo "dependió de la nota en el ENES, sino también de la oferta de cupos de las universidades. Un 45% de bachilleres no obtuvo su cupo la primera vez. Esto condujo a un camino de incertidumbre y preparación para la siguiente prueba. Algunos bachilleres obtuvieron altas notas, luego de varios intentos, lo que les llevó varios años de preparación".

Lo cupos se redujeron, entre otras cosas, por "la aplicación de políticas de reforma universitaria que aceleró procesos de renuncia y jubilación de los docentes", mientras que estima que "los cursos de nivelación organizados por la Senescyt no lograron elevar el nivel académico de los bachilleres. El fracaso escolar de un porcentaje alto de los nuevos universitarios cuestionó la concepción y aplicación de otro de los componentes del SNNA".

Pero, ¿hacia dónde van los estudiantes que no logran ingresar a la universidad pública? A varias universidades privadas, lo que, en criterio de Luna, significa que "se inició una suerte de reprivatización de los estudios universitarios que se evidenció en un aumento de la matrícula de esas universidades durante los años de estudio".

Según el informe de Luna, "la política de exclusión incrementó el porcentaje de jóvenes, de entre los 18 y 24 años, que no pudieron acceder a los estudios universitarios en instituciones públicas o privadas, o en institutos técnicos o tecnológicos. Pero, además, muchos de estos bachilleres tampoco lograron acceder a un empleo, por lo cual incrementó el número de jóvenes que no estudiaron ni trabajaron, es decir, vivieron una doble exclusión: la del estudio y la del empleo. El porcentaje llegó a 25,4% en 2014. Este hecho es un dato contundente del fracaso de la reforma del BGU y de la política meritocrática del SNNA, en relación con la creación de capital humano para el cambio de la matriz productiva, cambio de una matriz primario-exportadora a una matriz de conocimiento", asegura.

Sobre las implicaciones sociales y familiares de esta política, Luna cree que "generó tensiones al interior de la sociedad. Se generalizaron experiencias de sufrimiento y tensiones en las familias de los bachilleres, aunque estas apoyaron a sus hijos pero también los presionaron para que trabajen o ingresen a cualquier carrera y universidad pública. Los sectores populares impulsaron a sus hijos a ingresar a la Policía o el Ejército". Estas presiones, asegura Luna, fueron simultáneas: "desde el Estado, con su sometimiento a constantes pruebas de evaluación; de la familia y la sociedad que los consideraba “vagos” y responsables de la mala formación del sistema educativo. Un prolongado momento de incertidumbre y vacío vivencial" finaliza el experto.

Fuente: PLAN V

Foto: Luis Argüello. PLAN V

 

 

Contrato Social por la Educación en el Ecuador

Pedro Basán N35-87 y Mañosca - Telf: 593-2-3316558 / 3316233 - info@contratosocialecuador.org.ec - Quito-Ecuador

         

Desarrollado por Diego Apolo Buenaño